
Es fácil correr donde un amigo, cercano o conocido a victimizarse cuando se presenta una vicisitud. Pero… ¿qué pasa cuando el mejor amigo es uno mismo?
Para aquel cuyo mejor amigo es sí mismo el victimizarse es un acto humillante de vanidad. Para quien se victimiza con un otro, en cambio, la situación es muy distinta, pues es un acto de miedo y manipulación.
Para el primero el victimizarse es un paso autoconsciente para sosegar su dolor. Para el segundo, es un acto reflejo ante lo doloroso, el Schmerz empfinden del problema que se le presentó.
El alma de quien se victimiza con otro pide a gritos ayuda…
Que no se mire con desdén al parásito que busca empatía.
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