No hay hijo mas adorado que nuestros propios ideales.
Comparto la idea de que ningún padre debería vivir lo suficiente como para ver morir a sus hijos. O lo suficientemente poco como para haber siquiera concebido algo de vida.
Mis raíces están ya consumidas. Mis intentos amorosos tristemente se convirtieron en un mausoleo de mujeres que anhelo olvidar. Derrotas evidentes. Muerte y putrefacción de sentimientos. Ya no se debe creer en algo.
Mi desesperanza y mirada se amplían. El cielo ya no me susurra, la Luna ya no me canta: ya no padezco la esquizofrenia del místico.
Es tiempo de convertirse en un hombre estéril, apático y solitario... en el sentido más realista y profundo que pueda llegar a realizarse.
Esto último lo tomo sólo como una idea que nace de mi estado anímico y mi patética condición actual. No es un ideal contra los ideales. Eso sería fatal...
ja.
0 comentarios:
Publicar un comentario