Una parte importante del calendario se perderá
y las lunas restantes lo lamentarán intensamente.
La tonada que tocará la orquesta
infundada en sus trajes de luto,
llevará al decimoprimer mes pacíficamente
a un lugar muy alto.

El crisantemo junto con sus hojas morirá,
y caerá al suelo donde los ojos rojos yacen.
Aún así su posición superior permanecerá intacta,
aunque sus extremidades quedarán
reducidas a la mitad.

Disfrutemos del drama que se llevará a cabo
entre dos actos
Sería aconsejable buscar nuevos amigos.
Si piensa enfrentarlos sería aconsejable
contar con un grupo,
Porque ésto te llevará a enfrentarte con aquel
que has estado esperando.

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Querido diario (¿?)

Hoy salí a leer al pórtico de mi casa. Noté que las calles estaban vacías ¡y en plenas vacaciones! Pasó un rato y de repente vi pasar a un niño en bicicleta; el chico hablaba solo e iba de aquí para allá dialogando con la nada. Surgen entonces algunas cosillas medio paradójicas:


¿Saben por qué me encuentro acá afuera? Estoy aquí porque mi hermano ocupa mi computadora para hacer una tarea. Curioso, porque tuve que dejar el medio de comunicación por excelencia, el mismo que es causal de que ningún niño esté en la calle…jugando…en vacaciones (…) Es extraño también el hecho de que la computadora sea el medio de comunicación por antonomasia: ¿Es acaso un instrumento para unirnos con el otro o una herramienta de segregación? ¿No será que la comunicación y el lenguaje se llevaron a otro estadio, a saber, sólo cambió el método, el canal, pero no el mensaje y los interlocutores?


La supuesta tarea que está haciendo mi hermano no es más que un par de clics, no es otra cosa que un plagio-exprés: subrayar, ctrl+c y ctrl+v. De seguro si inquiero acerca de aquella metodología a algún docente del colegio (particular carísimo) al que asiste mi hermano me dirán algo, no sé, una excusa de poca monta. Empero, el discurso real es otro: “¿para qué le vamos a exigir más, si sólo está en séptimo básico?”


Cuando era niño se exigía menos, pero yo rendía más de lo requerido ¿acaso disminuyo la calidad de la pretensión, de rigor intelectual, o quizá la cantidad de estímulos del externos es mayor?


Se me antoja pensar que la pereza generacional es hereditaria: ¿no es cierto que abandoné mi ocio improductivo por estar al aire libre leyendo a Kierkegaard, para luego distraerme y ver a un pequeño pasar en bicicleta y redactar esto?


Pero bueno, abandonar los juegos de niño y tener tiempo para ver como los niños dejan de jugar debe ser aquello que llaman…qué se yo…

La personalidad de los Números

Estrepitosa la vieja reliquia del campanario anunció. Todos salieron de su respectivo sitio. Entonces habló Uno, el Líder:

> Por favor, hombres y mujeres nobles: hacedme caso, pues en ustedes reposo mi fuerza y deposito mi confianza.

- Entonces el humilde Segundo, con inefable familiaridad respondiole:

>Mi buen señor: es bien sabido que poseéis un buen criterio para diversos asuntos que atañan a lo humano y lo divino; mas, permitidme deciros algo si me lo concedéis: no me place vuestro liderazgo. Soy de la idea de una comunidad apacible y democrática en la que se pueda actuar de forma cooperativa, sin perder el sentido de lo que -desde siempre- nos ha distado de las bestias.

- Al oír a Segundo, el jocoso Tercero replicó en tono de mofa:

>Pues a mi me place oíros y más aún me contenta escucharos decir tal idiotez. ¿"comunidad"? Vos te encontráis enfermo: aquí la valía de cada quien recae en el uso de la astucia de un espíritu libre y jovial. Individuos somos y en eso os convertiréis cuando la hora de vuestra muerte haya llegado. ¿Acaso te servirá de algo vuestra dichosa democracia en el lecho mortuorio? Jajaja!

- Por más tiempo no puso soportar éstos dichos el prudente señor Cuatro. Se levanto de su pequeña poltrona fabricada en madera con suma perfección y pronunció con solemnidad lo que sigue:

> Por todos los cielos, de todos los mundos conocidos y por conocer… ¿Qué sandeces estáis profiriendo Tres? Si hacéis uso de buen juicio os percatareis que a vuestro alrededor no hay más que gentes son - como vos los llamasteis- gente libre y jovial, en distinta medida y, según distintos aspectos; pero también somos una comunidad que debe ser liderada por un apto líder para mantener nuestra sagrada unión y bienestar. No seáis un fanfarrón irreverente y no os jactéis de vuestros dotes que bien famosos son entre nosotros.

- Uno, carismático y gentil líder, hizo un gesto de agradecimiento a Cuatro y la audiencia deliberó al unísono entre susurros y aplausos.

De repente, una silueta de caminar flojo y azaroso gritó mientras caminaba hacia la concurrencia:

> ¡EEHHH! ¡Amados míos! Oíd a Cuatro. Que prestancia y elocuencia es con la que discursea. Parece un músico de la retorica y vosotros acabáis de oír una sinfonía perfecta ¿no? Sabed, entonces, poco me importa si es elocuente o si sus palabras hunden vuestras mentes susceptibles a la argucia. Por mi podéis iros al cuerno si buscáis, orden unión, individualidad, mesura o lo que os pase por la sesera. Dejadme en paz tomar este sensato vino y argüir en los asuntos que me competa o me venga en gana indagar. Si sois tan corderos como para seguir un báculo seguid éste que ya esta bien alto jajaja!.

- Atroz ruptura con lenguaraz vocablo fue la que causó Cinco. Cuando hubo terminado, una joven robusta y de una ternura formidable se arrodilló ante los presentes y llorando dijo:

> A cada uno de los que estáis presentes los estimo por igual y si, se da el caso que no conozca a alguno de vosotros, dadme la licencia de convertir mi ignorancia en un jardín de inocencia y reposad en él con confianza. Ya que sabéis cuanto os estimo les pido, por el amor que proferís a la Divinidad, que dejéis las disputas estériles. Somos todos hijos de esta tierra fértil y hostil; por ello, no deshonremos a nuestra madre y cedamos ante el inconmensurable amor que nos reúne. Soy la sexta entre vosotros, no os comportéis tercos y maliciosos conmigo y veréis que la paz nos llevará a la decisión idónea. Haced, pues, lo mismo con vuestros semejantes y todo se encaminará correctamente.

- De pronto, un silencioso y solemne hombre se acercó a la sollozante dama y le facilitó un manto y en sus brazos la acogió con paternal ternura. El anciano la llevó a un lugar con sombra y secó sus lágrimas.

Un cordial golpecillo asestó un hermoso joven con la funda de su espada a la pared en la que se posaba. Todos miraron al altivo y lozano espadachín que abandonó su solitario refugió para hablarle al gentío. Éste tocio y comenzó a hablar con tono regio:

> Me atosiga semejante muestra de cariño, bondad y deleznable caridad. Pero bueno, a lo que nos compete:

¡Señores!, quien les habla es el séptimo entre vosotros y el último en decir cosa alguna que les sea provechosa a vuestro propósito y el de esta asamblea. Soy hombre de pocas palabras pero de amplio saber y mi alma añora deciros sólo una cosa: Tengo fe en vosotros, la férrea voluntad de vuestros espíritus os llevará al éxito. No cuestionéis a líderes, bufones o sabios pacifistas. Seguid pues, el buen sentido y el orden de lo que hoy nos incumbe analizar. Os digo esto pues he escuchado ya excesivos juicios que desvían el asunto. Por tanto, no aceptaré palabra alguna que me impugne o consejo alguno de vuestras bocas; no en ánimo insolente, sino consecuente: soy hombre solitario y he trascendido en dicha condición. Vuestra falta de pudor y sensatez me repugna y, por lo que a mi respecta, pueden esfumarse.

Heme aquí, entre aquellos que amonesto, cuidándolos de vosotros mismos. Escuchad al líder, es el menos-peor de entre nosotros. Si Uno resulta ser un mal dirigente ya sabremos que hacer. Como ya dije, confío en la esencia de su Ser: nada que acontezca nos llevara a la ruina. Os amo, me sois caros, pero manteneos lejos de mí persona y seguid mis recomendaciones.

- Así habló Siete y los que ahí estaban se miraban con extrañeza los unos a los otros. Creo haber escuchado un aplauso, pero provenía del sitio en que Uno se encontraba. Como ven, al apuesto joven poco se le comprende, mas es propio de Uno aplaudir a quien lo ampare.

El juez, el centrado y serio Octavo miembro, observo de pies a cabeza con displicencia al Siete. Pidió la palabra y acotó como sigue:

> Hmm… Primero que todo debéis de guardar vuestra espada, según la ley no es lícito portarla en lugares públicos ¿comprendes? En segundo lugar quiero agradecer vuestro peculiar consejo. Contradictorios sentimientos son los que albergáis, ya veo.

No perdamos más el tiempo, encarguémonos ya de nuestro propósito que el tiempo nos pisa la cola.

Si bien tengo el honor de ser vuestro juez, asimismo soy uno entre vosotros y mi opinión es la siguiente: no prestéis a argumentos inconsistentes y poco fundamentados, por muy bien intencionados que seáis ¿Qué objeto tiene objetar sin objetividad? Ja! [Cuando dijo esto miró de reojo a al Séptimo miembro]. Dicho ya lo anterior podéis proseguir.

- El anciano, que ya había calmado el lamento de la bella joven, entró al círculo que formaba la concurrencia toda. Así, pues, todos velaron por que la apagada voz del sabio hombre se escuchase. Éste, a su vez, miro con felicidad el cielo y exclamó:

> ¡HUMANOS! demasiado humanos sois ante mi y ante vuestros ancestros ¿acaso no os avergonzáis de mezquindad de vuestros juicios? Hasta vos, noble juez, incurres en error al atacar verbalmente a Siete ¿creéis que no me percaté de ello?

He cuidado de vosotros durante años hijos míos; no rindáis pleitesía a la maldad y escuchadme:

Esconderse en la oscuridad pasó de moda. La chusma ahora lo hace en la luz: de vuestro Dios, de vuestro ingenio, su putrefacción. Liberad pues, vuestro Ser de ataduras fútiles y comprended que vuestro libre albedrio es una herramienta infalible para encarcelarnos a todos: ¿Quién es más liberal que aquel que es autoritario con su voluntad y la proyecta hacia el resto? Gobernaos a vosotros y dejaos dominar por la autoridad pertinente. Si la Divinidad impera allá, acá nosotros daremos poder a Uno, poder limitado y mortal.

Ahora bien, si decidís colgar a alguien y descargar vuestro pesar en otro…que sea en mí.

- Los unos a los otros se miraron y, envueltos por una inefable fuerza, comenzaron a declarar:

1: ¿y bien…? ¿Arremetemos con el asunto?

2: Me parece, siempre y cuando los demás estén…

3:…De acuerdo, cuenten con mis habilidades y…

4: …con mi juicio y rectitud, haré que todo funcione según…

5: …el orden natural y, juntos, podremos sobrellevar las trampas del destino…

6: …que en primera instancia unió nuestros corazones y nuestras…

7: …voluntades individuales que, al unísono, caen del cielo a…

8:…la tierra; donde se hacen concretas para hombres, hombres…

9: …libres que harán que Éste proyecto tenga sentido.

Nota: ¿Para qué se reunirían todas las entidades de la tierra? o ¿Para qué se unirían? , ¿Qué proyecto es “Ese”?, ¿Existe acaso un proceso ondulatorio entre la interacción de las esencias de los hombres?

Y qué pasaría si . . .

. . . hubiera un partido de fútbol filosófico entre Alemania y la Antigua Grecia?

la formación de los equipos sería algo como:

Alemania:
1. Leibniz
2. Kant
3. Hegel
4. Schopenhauer
5. Schelling
6. Beckenbauer (¿?)
7. Jaspers
8. Schlegel
9. Wittgenstein
10. Nietzsche
11. Heidegger

Grecia:
1. Platón
2. Epicteto
3. Aristóteles
4. Sófocles
5. Empédocles de Agrigento
6. Plotino
7. Epicuro
8. Heráclito
9. Demócrito
10. Sócrates
11. Arquímedes

Veamos:


Problema de la metafísica: definición, aspectos históricos, el problema crítico y posibles soluciones

Ante un discurso que se hace patente mostrando la historia de una error en todos sus sentidos, que no ha llevado más que al sin sentido ilusorio, destruyendo así un mundo que cada vez se va convirtiendo en un ideal que hasta el momento parecía real, al ser algo que busca un principio que lo explique todo; se han transvalorado los valores: lo que era real ahora es ilusión y lo que parecía ilusión ahora es real, se produce un mundo. Ante esta inicial visión de algo que solo ha enmohecido todo, deja en sospecha esto llamado metafísica, en cuenta se refiere a un ir más allá de la experiencia, más allá de las impresiones sensibles que entrega un mundo inmediato. Es así como la Metafísica aparece como un concepto conflictivo en sí mirado históricamente al ya no presentar límites entre lo que es un “mundo comprobable y uno que no lo es”, presentando esto una cierta sospecha.

Para el hombre es inherente el hacerse preguntas que no poseen una respuesta empírica, sobrepasando así todas sus facultades, es aquí cuando se le atribuye un valor metafísico en tanto su propia capacidad se encuentra superada, formulando principios que se encuentran lejos de lo empírico, así se van formulando distintas hipótesis al respecto, haciendo del terreno metafísico un verdadero campo de batalla en donde se disputa la verdad sobre ella, ya que al no ser comprobable empíricamente se pueden emitir juicios no comprobables, esta guerra escolástica le causa un descrédito: entre dogmáticos (racionalistas) y escépticos (empiristas) que los primeros intentan hacer un uso despótico en tanto se intenta asentar un conocimiento hasta que se llene de polvo y los segundos que van destruyendo estos asentamientos recién nombrados, en tanto que unos proclamaban a está metafísica otros decían que había que quedarse sólo con lo empírico. Estos no hacían más que ver el monopolio de sus escuelas no el bien del hombre.

Es así que se va formulando la historia del descrédito de la Metafísica. Un tiempo se le pensó como la reina de todas las ciencias al verla como aquella que cruzaba todos los objetos con sus principios; todas las ciencias en alguna manera se rigen por ella, pero al ir de a poco siendo abordada por escuelas que les fueron dando su valor o más bien desvalorando al hacer pugna entre su valor de verdad. Al ir volviendo especulativo todo lo que salía de ella viéndola solamente como una mala lengua que habla a partir de meras suposiciones acerca de todos los conocimientos, se hace uso de los principios de la razón indiscriminadamente en donde ni siquiera la misma razón se da cuenta de este mal uso, sobrepasando según esta forma sus límites al ser un solo andar a tientas especulativo, causando esto un descrédito, en donde su historia se toma como el desprecio de un corpus que puede experimentar, del corpus como conocedor apelando a una razón que puede conocer más allá de un corpus limitado por los principios sensibles, pero sólo se ha sabido del mundo a través de ese corpus desacreditado que demuestra lo que se experimenta. Por esto se pretendió una cierta indiferencia frente a este fenómeno llamado metafísica, ¿hasta que punto se puede ser indiferente a lo que nos dicta nuestra propia naturaleza?

“Es obvio que tal indiferencia no es efecto de la ligereza, sino del Juicio y juicio maduro de una época que no se contenta ya con un saber aparente; es, por una parte, un llamamiento a la razón para que de nuevo emprenda la más difícil de todas sus tareas, a saber la del autoconocimiento y, por otra, para que instituya un tribunal que garanticé sus pretensiones legítimas y que sea capaz de terminar con todas las arrogancias infundadas, no con afirmaciones de autoridad, sino con leyes eternas e invariables que la razón posee”

Desde tiempos ajenos se ha hablado de buscar la verdad acerca de las cosas, de un algo que cruza todo, que le da sentido al mundo, ha sido ésta pues una necesidad que traspasa incluso las épocas llámese apeiron, aire, agua, etc. Esto significaba un buscar fuera del sujeto, un algo que le fuera exterior y que conformara todo objeto posible, pero surge una nueva posibilidad que habla de buscar esa unidad no fuera del sujeto sino en él mismo: la razón.

Esta una nueva visión que no se encuentra desgastada por la carga histórica del desprecio sino de una nueva posibilidad que es la que nos habla Kant: la naturaleza de la razón es cuestionarse el mundo y en esto mismo se encuentra con cuestionamientos que no tienen respuesta empírica alguna; esto significa que la disposición natural del hombre es tender hacia la Metafísica para encontrar respuesta a estas interrogantes. Es así también como en este buscar respuestas se intentan imponer unas sobre otras frente a este tema de la Metafísica convirtiéndose así en un campo de batalla escolástico. También como Metafísica de la naturaleza; esto quiere decir que sus principios provienen de ahí.

Mediante la crítica de la razón pura se quiere liberar al hombre de las opiniones que la escolástica llenó, para esto Kant se pregunta por el límite de la razón en cuanto la experiencia: ¿Cuánto soy capaz de conocer? El responder a esta interrogante significa poner en práctica la crítica, para saber el hasta donde; el mismo reconocimiento de un límite es el reconocimiento de la finitud humana frente a los problemas metafísicos y racionales, esto es, ver hasta que punto la razón puede hablar con verdad sin tener contacto con la experiencia. Así es como en cierta manera encuentra el modo de acabar con ciertos errores que no han hecho más que dividir a la razón en cuanto a su uso empírico, queriendo así acabar con los mal entendidos de los que se había hablado hasta ahora sobre la Metafísica. Esto consiste en un mismo prescindir de la experiencia apelando a la razón como unidad de conocimiento de todo lo empírico en tanto funda principios universales y necesarios para todo objeto, ya no se necesita buscar fuera del sujeto , fuera de la razón para encontrar verdades a priori, es decir, anterior a cualquier experiencia. Este cambio se produce a no mirar ya desde la teoría sino desde algo que salve el descrédito del valor de verdad de la metafísica; esto es la razón, desde una crítica que sirva de colador para encontrar lo necesariamente verdadero, lo que constituya lo real desde un principio necesariamente válido, esto es la razón pura en tanto se encuentra en ella todo principio que cruza todo, ella constituye lo real, en tanto se es sujeto trascendental (que va más allá de lo empírico) que constituye lo real como conocimiento puro práctico.

“En efecto la Metafísica no es más que el inventario de todos los conocimientos que poseemos, sistemáticamente ordenados por la razón pura”

No hay nada que pueda escapar a esto porque esta formado por conceptos puros a prioris que constituyen lo real, aquello de la experiencia, lo a posteriori, encontrando así un camino seguro, enseñado por un método que no es un andar a tientas que toma todos los terrenos posibles ya que los objetos tienen algo de nuestra razón a priori que los determina, antes se caía en el error de traspasar el límite del conocer que hacia nada más que retroceder a la Metafísica en vez de buscar algo que lo aguantará todo. El mundo no es independiente de nosotros, lo constituimos a través de las formas a priori. Desde esta nueva visión se le da una posibilidad a la Metafísica: mirarla desde el sujeto. Cimentar las bases sobre las teorías de la racionalidad. Aquí no hablamos de un sujeto contenido en un predicado, esto es en palabras comunes que están representadas en ellas mismas sino de un predicado que habla de un más allá del sujeto, no de un juicio analítico sino de uno sintético, que va más allá de su sujeto. En los juicios sintéticos a priori el predicado hablaría de un más allá de la experiencia: “todo lo que sucede tiene su causa”, habla de una generalidad que representa un criterio de verdad que tiene que ser así necesariamente.

Crítica al pensamiento de Kant

El hombre controla sus impulsos a través de la razón, controla su naturaleza en tanto es capaz de actuar bajo el discurso de la moral que lo condiciona de tal manera que le quita “su naturaleza”, la forma de ser inicial ante el mundo… desde este punto de vista ¿hasta donde es libre si no actúa conforme a su naturaleza? Que tan libre según la propuesta Kantiana es el hombre, cual es el límite del concepto de libertad en tanto el hombre es un ser que tiene necesidades que lo mueven y que la razón es capaz de dominar (a través de la razón) doblegándolo hasta llegar al grado de normalidad.

La moral no hace más que mostrar “como se debe actuar” pero esta opción es un camino inexistente, por que no existen opciones sólo límites, las opciones son la simulación de una voluntad extendida a todos. Simulacro de un valor que cambia por época, que cambia por moda dependiendo de los estados de normalidad, como si la masa hablará y los arquetipos existieran.

“Prefiero la locura antes del placer”, esta propuesta socrática parece ser muy bien acogida aquí, ya que se prefiere mil veces suprimir las inclinaciones “vulgares” del hombre para actuar conforme a la lógica de la humanidad señalada.

Es libre en tanto está condicionado, esto es una contradicción afirmada, al igual que el decir que el hombre necesita un sentido en sus conductas, un sentido que sea exterior para no sentirse arrojado, ante esta necesidad en cierta manera la razón acepta la idea de Dios, ¿Cómo puede ser a priori si necesita el sustento de Dios? La moral en sí se sustenta en ella para formar su imagen de comportamiento ideal (modelo cristiano, modelo del bien).

“No es vacía, pues pone remedio a nuestra natural necesidad de pensar algún fin último que pueda ser justificado por la razón para todo nuestro hacer y dejar tomado en su todo, necesidad que de otro modo sería un obstáculo para la decisión moral”

En cierta manera el a priori necesita de la idea de Dios, necesita del “como si” de su existencia para poder sustentarse que le quita lo a priori, porque las ideas para comportarse se han condicionado históricamente en torno al cristianismo, en donde la razón sólo se le ha venido sumando, esto re remite a la pregunta: ¿Cuál es el límite de la acción moral? Si la respuesta está contenida en los límites de Dios, en la afirmación de que “si dios no existe todo está permitido”.

Lo sublime: como posibilidad reflexiva que se hace cargo del conflicto entre libertad y naturaleza

Lo sublime se nos presenta como aquello grandioso, excesivo, como lo noble, aquello que no tiene forma, en contraste a lo bello que tiene una forma limitada. En este contraste está lo sublime por eso permite la secuencia de la forma: el pase entre el fenómeno que aparece condicionado por lo empírico y el noúmeno (como la libertad) que no pertenece a las leyes de la forma; ambos se permiten en tanto contraste. Porque en lo teórico se produce un conflicto entre aquello que es empírico y comprobable y aquello que es una idea; esto se resuelve en la práctica.

Al igual que la ley moral lo sublime provoca respeto al no poseer forma, al excedernos, es algo externo que conmociona al sujeto, es un juicio estético en donde el que siente soy yo, aunque no tiene normalidad en cuanto a una forma determinada afecta de igual manera al sujeto; de manera indeterminada, la sublimidad es subjetiva porque esta contenida en el ánimo de quien la contempla.

“sino únicamente el estado de ánimo despertado por la impotencia de ésta para alcanzar eso que se le presenta como impresentable. Se trata pues de pura inconformidad de la imaginación con aquello que no puede poseer ninguna forma ni coherencia sensibles, ni siquiera una pura unidad formal indeterminada”

Se nos presenta como un placer negativo, en tanto se siente sobrepasado por lo inconmensurable pero a la vez invitado a sobrepasarlo.

La naturaleza es sublime en tanto excede al sujeto bajo la forma de lo desmesurado haciéndole dar cuenta de su finitud ante el mundo; le permite notar de sus límites, en la medida en que se muestra poderosa, indeterminada, en tanto provoca temor. Se produce entonces una relación de resistencia en donde lo inconmensurable le quiere mostrarse poderoso y la razón quiere determinarlo. El hombre vence a la naturaleza cuando es capaz de actuar moralmente, como si actuará dentro de un mundo determinado, seguro de donde pisa, es decir, cuando actúa según la razón.

Lo sublime dinámico es la lucha del hombre con la naturaleza en donde el hombre en algún punto es capaz de dominar. Eleva la imaginación así suponiendo unión entre lo que se da (naturaleza) y la razón. Indefenso físicamente pero posee la razón. Cuando la razón se puede representar lo infinito supera a la naturaleza

Sublime matemático como la infinitud en cuanto numero irrepresentable
Lo sublime es un objeto de la naturaleza cuya representación determina el ánimo para pensar las ideas, invita a pensar desde la imposibilidad desde la razón; la libertad. No se juega con la naturaleza sino que mueve al hombre para reconocer límites y superarlo porque lo verdaderamente sublime es la razón en tanto no se saben sus límites. Naturaleza y voluntad humana coinciden en un telos. La naturaleza muestra los objetos sublimes para ser superior. En cuanto a esto se parece a la idea de Dios, al en cierta manera condicionar nuestra existencia provocando en nosotros la noción de que hay algo más grande que nosotros, algo externo que nos supera: nos da la noción de totalidad.

El juicio estético lo sublime unir la naturaleza con la libertad en un proyecto en donde la razón sea capaz de dominar la naturaleza. Aquí se juega con la libertad en tanto la razón condiciona la naturaleza del hombre a través del deber, legitimándolo con la libertad, actuando racionalmente no naturalmente, haciendo lógica la cuestión de la libertad porque en lo teórico no hace más que contradecirse con lo práctico, así finalmente encontrar el reino de los fines.

Sentimientos que dan distancia, la ética del sujeto resistiendo sublime, DESDE LO MORAL, la razón como lo verdaderamente sublime, estético reconciliación naturaleza.

Libertad, moral, ley moral, máxima, imperativo categórico, religión y racionalidad

El hombre es libre en tanto no esta determinado por las necesidades, es capaz de controlarlas y condicionarlas a través de la razón en tanto está en relación con alteridad necesita regirse por reglas que condicionen el actuar. Pone en uso esto a través de su voluntad, el querer hacer algo conforme a su asentimiento a la moral que ordena el mundo, esto es a partir de leyes universales y necesarias a todo hombre que coexista con otros.

La libertad es una idea de la razón y al no ser un concepto que tenga un referente empírico no puede ser real pero si se manifiesta a través de lo práctico, es decir a través de la voluntad, porque sin libertad es imposible una ley moral, sin el poder elegir no sirve de nada la restricción de las posibilidades a elegir. La moral se rige por sus leyes, por un “deber ser” en el mundo, un elevarse sobre las acciones vulgares reprimiendo nuestras inclinaciones, se extiende a toda la humanidad comprendiendo aún así lo particular porque todo hombre debería obrar como si lo hiciese cualquiera: “Obra de manera que tu máxima sea universal” queriendo el bien de todos, según una máxima que es el principio subjetivo del querer (pero que no siempre es moral):

“Una acción hecha por deber tiene su valor moral, no en el propósito que por medio de ella se quiere alcanzar, sino en la máxima por la cual ha sido resuelta; no depende, pues de la realidad del objeto de la acción, sino meramente del principio del querer, según el cual ha sucedido la acción, prescindiendo de todos los objetos de la facultad de desear”

Siendo así digno de lo que posee que es la razón obrando según lo que es universal y necesario, pensándolo como una finalidad: lo que no puede alcanzar como individuo lo puede alcanzar como especie. Se trata de un categorizar las conductas dictando una trayectoria de actuación a través de un imperativo categórico que no muestra posibilidades sino como se hacen exacta y necesariamente las cosas, siendo esta la base de la moral, esto es por donde se debe mover el ser humano, un discurso que ha de enunciarse bajo cualquier condición y para cualquier ser humano manifestado en sus leyes.

“Sólo un ser racional posee la facultad de obrar por la representación de las leyes, esto es, principios; posee una voluntad”

El actuar según la idea trascendental de la libertad es actuar según la representación de una ley moral, apoyado en una racionalidad que me permite esto, en tanto me puedo representar lo que es bueno y lo que es malo para actuar según la ley, me permite formular el “quiero” en tanto puedo encontrar en mi mente las formulas de acción: el Sujeto racional es aquel que quiere saber como actuar; hacia la universalidad.

Pero así como el ser humano tiende a una finalidad, es decir a un bien universal supremo, además necesita algo que esté fuera, cubra sus miedos y la totalidad, la idea trascendental de Dios ayuda para que el hombre actúe condicionado; como si existiera el ser supremo que todo lo ve, es por eso que la religión se rige por las reglas morales, es un sustento a la moralidad porque no podrían existir dos preceptos distintos que lo desgarrara, se piensa a Dios como necesario en cuanto al cumplimiento: “como si”, en cuanto es representación de sentido, la moralidad nos lleva a la existencia de Dios, pero necesita de este concepto para completar al hombre, es acorde a la ley moral pero está al ser a priori no la necesita para sustentarse, no necesita de nada que lo sustente, aunque no hay fundamento divino en la moral pero lleva necesariamente a la religión: actuar moralmente, actuar religiosamente, eso representa la autonomía de un Dios que impone.
“El fin último, o el bien supremo, no es, en efecto, posible por la sola acción de los hombres, como tiene que serlo el cumplimiento del deber propio, sino sólo por una presencia sobrenatural que, sin embargo, no puede ser comprendida en su naturalez, ni conseguida mediante ciertos procedimientos, ni experimentada como tal”

Pero si Dios no existe todo está permitido, esto quiere decir que el encontrar algo que es externo y que su magnitud lo signifique todo, pone las condiciones del actuar frente al mundo, predispone al hombre con una nueva mirada del como hacer. Si no hay Dios no hay reino de los fines, nos pone los parámetros de actuación en tanto el remite a alcanzar un fin último en tanto nuestras acciones son buenas; esto sirve a lo planteado por Kant en tanto el fin del hombre ha de ser la universalidad.

Frente a la pregunta ¿Qué debo hacer? Debo hacer lo que la ley moral me diga, esta se resuelve en la obligación, la obligación de querer un bien que es común a todos, sólo se resuelve en el actuar. La forma de la moralidad se discute en la razón que es el principio soberano legislador, en la medida en que creamos un mundo que es normativo y estructurado hacia nuestra razón, ordenando el caos de la satisfacción de las sensaciones, es decir de la constante búsqueda de la felicidad, la cual al no ser determinada crea problemas porque se representa a través de la imaginación en cualquier cosa material, lo único que nos hace dignos de ella es la buena voluntad que es acto mismo desinteresado.

“Somos racionales en la medida en que nos representamos la ley moral”, debo reconocer en mí la legalidad de los actos universales y sólo en la libertad se representa la razón, es decir en lo práctico.